Tiempo de orar

«Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios…» (Joel 2:13). «Cercano está Jehová a todos los que le invocan» (Salmo 145:18).

1 de Marzo: Mateo 7
Era aproximadamente las 11:00 de la noche cuando se oyó a una vecina decir: «El huayco está llegando a nosotros, pasará por nuestra calle y se meterá en nuestras casas». Los vecinos, que algunos ya estaban en cama, de pronto se levantaron y buscaron la manera de evitar el desastre. En una de esas familias a cuya casa el agua estaba llegando, había un niño, que asiste a una iglesia, y cuya abuelita le enseñó a orar de rodillas; éste se puso de rodillas, y oró fervientemente a Dios: «Dios, tú eres el Creador de los cielos, y de la lluvia, por favor, te pido que detengas la lluvia y nos protejas; cuides a mi mamá y toda mi familia, amén». Dios oyó la oración de este niño, las aguas fueron vencidas, y proveyó de personas que los ayudaran. Hoy visité a este niño. Me contó que su mami le dijo que orara, mientras ella se ponía a trabajar, y así lo hizo.

Estamos viviendo en el Perú momentos de desastre por las muchas lluvias que nos está afectando. Pero Dios nos dice: «Cercano está el Señor a todos los que le invocan» (Salmo 145:18). Este niño oró, y el Señor le oyó. Él estuvo cerca de este niño que estaba orando, y Dios respondió su clamor. ¿Qué crees que debemos hacer cuando llega la crisis? ¿Quejarnos? ¿Acusar al gobierno? ¿Acusar a Dios? ¿Perder la calma? No, no. Es orar, clamar, invocar al Señor; a parte de tener calma, serenidad, confianza en Dios, debemos buscar a Dios, y ayudar a la gente que sufre. «Ponte de rodillas y ora, luego, ponte de pie y trabaja» (Gordon Hinckey).

En muchas culturas, llorar a gritos, gemir y rasgarse la ropa son formas aceptables de lamentarse por angustias personales o grandes desastres nacionales. Para los judíos del Antiguo Testamento, expresiones similares reflejaban un profundo dolor y su arrepentimiento por haberse alejado del Señor. El profeta Joel, que vivió en tiempos de desastre del pueblo de Israel, hizo un llamado al pueblo: «Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios…» (Joel 2:13).
Note los imperativos en los versículos 5, 8, 11, 14, del capítulo 1 de Joel: la orden de Dios de «llorad», «gemid». ¿Cuál debe ser nuestra actitud ante la crisis? Invocar al Señor, y preguntar a Dios por qué permite esto que vivimos. Que la situación actual me hable.

«A ti, oh Jehová, clamaré» (Joel 1:19). Es un día de oportunidad para el pueblo de Dios, un día de oportunidad para cada uno: llorad, gemid, proclamad. «convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento» (Joel 2:12). «Convertíos». Debo volverme a Dios con todo mi corazón, debo acercarme a Dios más y más. Convertíos a mí, ante el anuncio que viene. Nuestra reacción ante el anuncio profético debe ser: Orar, confiar, reconocer nuestro pecado (2:17), y humillarnos ante Dios, y luego ayudar a la gente.

Dios, a través del profeta Joel, llamó al pueblo de Judá a arrepentirse, para evitar juicios mayores: «Por eso pues, ahora, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento» (Joel 2:12). Luego, les pidió una respuesta en lo profundo de su ser: «Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo» (v. 13). El arrepentimiento verdadero nace en el corazón. Si hacemos esto, Dios será misericordioso.

«¿Señor, gracias por responder a mi clamor?»
Dame de tu gracia para arrepentirme de corazón.

Ten buen ánimo!!

Compartir post