Ver las cosas a la manera de Dios

Why are there different views on the value of the Bible?

«Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí, hasta que [entré] en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos» (vv. 16-17).
Leer: Salmo 73:12-28

15 de Diciembre: 1 Reyes 14–15; Lucas 22:21-46
La ciudad donde vivo pasa por un invierno más crudo después de varios años, este es un tema climático. Me dolían los músculos de estar afuera en clases bíblicas con aulas muy frías. Cuando llegué a la casa, después de experimentar un fuerte frío que mi poco abrigo no pudo aguantar, me recibió mi esposa con una taza caliente de café y un buen abrigo, ella. Al mirar por la ventana, desde la protección de mi casa, cambió por completo mi perspectiva del clima. Ya no veía más el trabajo por hacer, sino la belleza de las ramas congeladas de los árboles y el paisaje invernal bañado por la fina llovizna.

Cuando leo el Salmo 73, veo en Asaf un cambio similar, aunque mucho más conmovedor. Al principio, se lamenta por la forma en que parece funcionar el mundo, con su aparente recompensa de lo malo. Duda del valor de ser diferente de la multitud y vivir para el bien de los demás: «En vano he limpiado mi corazón…» (v. 13). Pero, cuando entra en el santuario de Dios, su perspectiva cambia: …»comprendí el fin de ellos» (vv. 16-17): recuerda que el Señor pondrá las cosas en su lugar y que, más importante aun, es bueno estar con Él (v. 28).

¿Por qué Asaf llega a esta crisis espiritual? Porque miraba las cosas y la vida desde su perspectiva, a su manera, y no a la manera de Dios. y ¿por qué miraba así? Porque había caído en el agotamiento espiritual. El mucho trabajo, la mucha actividad, le estaba agotando y no tenía las fuerzas ni el tiempo para buscar a Dios. Hasta que reflexiona en la crisis, y exclama: «¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra» (v. 25).

Podemos descubrir una nueva forma de ver la vida cuando entramos a la presencia de Dios y disfrutamos de comunión con Él. Solo Dios puede darnos una forma bíblica de ver las cosas. El salmista y Dios son gemelos, inseparables. ¡Qué bendición es saber que no se puede vivir sin Dios! «¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti»? (v. 25). ¿Cómo sabemos que «todas las cosas ayudan a bien? Porque Dios lo dice. Cristo, por su muerte en la cruz, nos dio una forma distinta de ver la vida.

Cuando los problemas aparentemente incesantes nos dan escalofríos, podemos entrar en oración en la presencia de Dios y sentir el calor de la verdad transformadora de que su juicio es mejor que el nuestro. Aunque nuestras circunstancias no cambien, sí puede cambiar nuestra perspectiva.

«Señor, ayúdame a ver las cosas a tu manera».
Dios nos da la perspectiva correcta.

Ten buen ánimo!!

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