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¿Cómo nos guía Dios en nuestras vidas?

Un mundo grande; un dios más grande

Porque en Cristo fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos, y las que hay en la tierra…» (Colosenses 1:16).
Leer: Colosenses 1:12-17

15 de Octubre: Amós 4–6
Mientras viajaba a Tacna, una ciudad sureña del Perú, yo pude exclamar con adoración: «¡Qué increíblemente grande es el mundo!». Justo mi avión pasó por un lugar lleno de nieve y también de sol; el atardecer era fantástico, bellezas que solo Dios pudo hacer. Pensé de lo pequeño que somos nosotros y lo vasto que es el mundo. Medité en las cosas invisibles que están allí, obras de Dios. Aun así, comparado con el universo, nuestro planeta es solo un granito de polvo.

Si nuestro mundo es grande, y el universo es más grande aun, ¿cuán inmenso es Aquel que lo creó con su poder? La Biblia nos dice: «Porque en [Jesús] fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él» (Colosenses 1:16 LBLA).

Esta es una buena noticia porque este mismo Jesús que creó el universo es Aquel que vino para rescatarnos de nuestro pecado. La noche antes de morir, Él dijo: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).

Ante los desafíos pequeños y grandes de la vida, podemos clamar a Aquel que creó el universo, murió y resucitó, y obtuvo la victoria sobre los quebrantamientos de este mundo. En nuestros momentos de lucha, Él nos ofrece su paz (BC).

Aunque el universo es grande y Él también es grande, con todo Dios se interesa de nuestros problemas y está atento a nuestras luchas y clamor. La grandeza de la creación y de su nombre nunca han sido obstáculos para que Él sintiera compasión de nuestras debilidades. Al contrario, Él fue tentado en todo, y como tal, se compadece de nosotros y viene a ayudarnos.

La Biblia nos enseña que Dios no puede caber en el cielo de los cielos cuánto más en nuestra vida. Pero Dios, ha bajado del cielo; el cielo descendió a la tierra, y se hizo hombre, siervo, obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Esto demuestra cuán grande es Él, y cuánto amor tiene para con sus hijos.

«Señor, confío hoy en tu poder y grandeza».
La gracia de Dios es inmensurable; su misericordia, inagotable; su paz, inefable.

Ten buen ánimo!!

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández nació en San Martín, Perú. Estudió en la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL). Tuvo su Maestría en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala (SETECA). Obtuvo su Doctorado en Ministerio (DMin), en Dallas Theological Seminary, USA. Estudió Pedagogía en la Universidad Particular "Francisco Marroquín" de Guatemala. Ex Capellán de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL); Pastor y profesor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Lima, y Catedrático de la Universidad SEL, en la carrera de Ministerio Pastoral. Casado con Sara, tienen tres hijos, y tres nietos, con quienes comparten el ministerio, y con más de 40 años en el trabajo pastoral.