Amor abundante y sin reservas para ti

Why are there different views on the value of the Bible?

«… me has amado desde antes de la fundación del mundo» (Juan 17:24).
Leer: Mateo 3:13-17

16 de Diciembre: 1 Reyes 16–18; Lucas 22:47-71
«Pero si Dios no tiene principio ni fin, y siempre ha existido, ¿qué hacía antes de crearnos? ¿En qué ocupaba el tiempo?». Algún alumno precoz de escuela dominical siempre hace esta pregunta cuando hablamos de la naturaleza eterna de Dios. Yo solía contestar diciendo que era una especie de misterio. Pero, hace poco, descubrí que la Biblia nos da la respuesta.

Cuando Jesús ora a su Padre en Juan 17, dice: «Padre, […] me has amado desde antes de la fundación del mundo» (v. 24). Así es como Jesús nos revela a Dios: antes de la creación del mundo, el Dios Trino —Padre, Hijo y Espíritu Santo— compartía su esencia de amor. Cuando Jesús fue bautizado, Dios envió al Espíritu en forma de paloma, y dijo: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia» (Mateo 3:17). El aspecto más esencial de la identidad de Dios es este amor sin reservas y que da vida.

Nuestra mayor necesidad es amar y ser amado. Y Dios lo tiene y lo da. Estamos en el centro del amor de Dios que nunca cambia, nunca termina, y siempre está allí. Si tienes un vacío por allí, llénalo de amor, del amor de Dios que es capaz de librarnos de lazos emocionales. El amor de Dios provee seguridad, estabilidad emocional, felicidad, satisfacción, contentamiento, esperanza y fe. El amor a Dios es la respuesta de un corazón agradecido y que quiere agradarle,

El amor es el suelo donde el creyente está arraigado y cimentado. Es el motor que nos impulsa a agradar y servir al Señor y a los demás. Amar a Dios es “el principal mandamiento” y ha de ser la cualidad que motiva y dirige tu caminar con Dios. Ha de ser el factor que guía tu comunión con él. Dios quiere que el amor a Él cambie nuestro carácter interno y nuestra conducta.

Estando en la cruz, Jesús te dijo: «Te amo». Porque te amo mucho nunca te dejaré, ni te desampararé. Caminaré a tu lado. Haré sendas donde piensas que no hay. Supliré todo lo que te falta. Te daré nuevas fuerzas. Cumpliré mi propósito en ti.

¡Qué verdad tan maravillosa y alentadora sobre nuestro Dios! El amor mutuo y sin reservas de cada miembro de la Trinidad es la clave para entender la naturaleza de Dios. ¿Qué hacía el Padre antes del comienzo del tiempo? Lo que siempre hace, porque Dios es amor (1 Juan 4:8).

«Señor, gracias por tu amor abundante y sin reservas».
Somos creados a la imagen de Dios, quien ama y se relaciona con la humanidad.

Ten buen ánimo!!

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