Dios dijo, y lo hará

Why are there different views on the value of the Bible?

«Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho» (Juan 15:7).
Leer: Juan 15:5-8

18 de Diciembre: 1 Reyes 21–22; Lucas 23:26-56
Hace poco mi nieto Mateo deseaba ir a un parque para ver animales porque estaba de vacaciones. Yo le dije: «Mateito, vamos conmigo al Parque de las Leyendas el día jueves». Él feliz aceptó. No miraba el día para hacer juntos este viaje. Cuando llegó el día jueves, le aseguré que estaría en su casa para ir al Parque, y así fue. Lo que se promete se debe cumplir.

Lo que Dios prometió, lo hará. Prometió que habría un arco iris como testimonio de que nunca más mandaría otra vez un diluvio. Lo vemos. Pero debemos estar seguros de que estamos afirmados en la palabra verdadera del Señor cuando reclamamos una promesa, ya que, solo entonces, tendremos la certeza de que hará o nos dará lo prometido. La fe no tiene poder en sí misma. Solo es eficaz cuando está basada en una promesa clara e inequívoca de Dios. Todo lo demás son simples deseos. Firme en sus promesas. Él dijo, y lo hará.

Este es un buen ejemplo: Dios prometió: «Pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos» (Juan 15:7-8). Estos versículos no prometen que Dios nos concederá todo pedido que le hagamos, sino que responderá a todo anhelo de alcanzar rectitud personal; lo que Pablo denomina «el fruto del Espíritu» (Gálatas 5:22-23). Si tenemos hambre y sed de santidad, y le pedimos a Dios que nos la dé, Él comenzará a satisfacernos. Llevará tiempo, ya que el crecimiento espiritual, como el humano, es gradual. Pero no te rindas. A su tiempo, te «será hecho».

Cuando permanecemos en Cristo nuestras oraciones son efectivas (v. 7), glorificamos a Dios llevando fruto (v. 8), evidenciamos nuestra condición de discípulos (v. 8-10), y experimentamos la plenitud del gozo al recibir en nuestros corazones el gozo de Cristo (v. 11). La clave es «permanecer en Él, y sus palabras permanezcan en nosotros», entonces, estaremos firmes en sus promesas.

Dios es fiel a lo que Él ha dicho. La ética de Dios es su fidelidad. Él nunca ha fallado a nadie. No se contradice. Si pides algo conforme a Su voluntad, Dios te oye. Dulces promesas son las del Señor, un mensaje bello de sublime amor.

«Señor, dame discernimiento mediante tu Espíritu».
Tenemos un Dios que cumple sus promesas.

Ten buen ánimo!!

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