El arte de perdonar

Why are there different views on the value of the Bible?

«Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia…» (Lucas 15:20).
Leer: Lucas 15:11-24

2 de Diciembre: 2 Samuel 9–11; Lucas 15:11-32
Una tarde, pasando por una calle, me encontré frente al Museo de Exposición de Arte, y pasé buen tiempo contemplando una exposición de arte —El padre y sus dos hijos: el arte de perdonar— en la que todas las obras se centraban en la parábola de Jesús sobre el hijo pródigo (ver Lucas 15:11-31).

La pintura de Edward Rojas, El hijo pródigo, me pareció especialmente impactante. Retrata al hijo descarriado volviendo a casa, con sus ropas desgastadas y la cabeza gacha. Dejando atrás una tierra de muerte, entra al sendero donde su padre ya está corriendo hacia él. Al pie de la pintura, aparecen las palabras de Jesús: «cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia» (v. 20).

Me conmoví profundamente al volver a darme cuenta de cómo el amor inalterable de Dios había cambiado mi vida. Cuando me alejé de Él, no me dio las espaldas, sino que siguió buscándome, cuidándome y esperando. Su amor es inmerecido, pero también inmutable; a menudo ignorado, pero nunca retirado.

El Padre vino corriendo hacía mí. Hizo lo que no es digno de un adulto mayor: correr. Hizo lo que no tenía el deber de hacerlo: abrazarme, besarme, darme regalos, hacer fiesta y perdonarme. Lo hizo por amor. Su amor es el puro dar y el nada pedir. Su amor ama a pesar de ver los defectos en mí. Su amor es paciente esperando ver los cambios en mi vida. Su amor es perdonador.

Todos somos culpables; aun así, nuestro Padre celestial nos da la bienvenida, tal como el padre en esta historia abrazó a su hijo descarriado. Luego, dijo a sus sirvientes: «hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado» (vv. 23-24).

Es el amor perdonador de Dios lo que nos motiva y nos impulsa perdonar. ¿Por qué Dios tenía que amarnos y perdonarnos? Él no tiene ningún deber de hacerlo. Pero lo hizo, lo hace, por amor. El amor es el arte de perdonar y de olvidar. ¿Has perdonado ya al que te ofendió? ¿Has dejado de pensar ya en la ofensa? ¿Has roto ya el archivo donde guardas las ofensas? Solo Dios cura la herida. Busca ahora mismo y perdona.

«Padre, al recibir tu amor y tu perdón, que también lo extendamos a otros en tu nombre».
Aunque no merecemos el amor de Dios, su amor no cambia.

Ten buen ánimo!!

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