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Dios está obrando

Dios está obrando

“… fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido” (Daniel 10:12).

21 de Abril: Jueces 16–18; Lucas 7:1-30
No sé si te pasa a ti pero a mí me pasa que cuando escribo un mensaje de texto a un amigo, estoy esperando que me responda pronto. Mucho más si mi mensaje tiene que ver con dinero. Si no llega pronto, comienzo a preocuparme, a disgustarme, y a quejarme molesto por la demora. Pienso que quizá el amigo no ha leído el mensaje, o no lo toma interés, o está muy ocupado que no puede leer. Me avergüenza que a veces al rato llega la respuesta. Simplemente el amigo estaba resolviendo los detalles necesarios para responder.
Me doy cuenta que me falta más paciencia. Que quiero respuestas rápidas. Estoy pensando solo en mí. Olvido que el amigo estaría pasando por algún momento difícil.

El profeta Daniel también esperaba con ansias una respuesta. Después de recibir una visión espantosa de una gran guerra, ayunó y buscó a Dios en humilde oración (10:3, 12). Durante tres semanas, no hubo respuesta (vv. 2, 13). Por fin, apareció un ángel y le aseguró que sus oraciones habían sido escuchadas “desde el primer día”. Desde entonces, el ángel había estado batallando a favor de esas oraciones. Aunque Daniel no lo sabía, Dios había estado obrando cada día desde su primera oración hasta la llegada del ángel.

Debes saber ahora que Dios ha escuchado tus oraciones desde el primer día. Si demora en responder, es porque su tiempo es perfecto. Él responde a su manera y en su tiempo. No en nuestro tiempo ni a nuestra manera. A veces tarda porque quiere enseñarnos la paciencia, la perseverancia, la fe de creer que Dios ha escuchado y que pronto contestará. Debemos orar hasta que venga la respuesta.
El Salmo 37:1, dice algo que ha cambiado mucho mi vida en relación a la oración: “No te impacientes…”. Sólo tres palabras pero ¡cuánto ha dicho! ¿No somos impacientes? En este Salmo, David nos enseña que para vencer la impaciencia debemos poner en práctica cuatro palabras. ¡Agárrate! Es el momento.

1) Confía (v. 3) en Jehová. Si estamos confiando en el Señor, no hay por qué impacientarnos.
2) Deléitate (v. 4) en Jehová. Que Dios sea tu encanto es una inmensa bendición. Si amas al Señor con ternura, él te concederá las peticiones más profundas de tu corazón.
3) Encomienda (v. 5) a Jehová tu camino. Si dejas en las manos de Dios tu petición, tu causa, él ha escuchado, y pronto responderá.
4) Espera (v. 7) en Jehová. Lo más difícil para el creyente es esperar. Pero lo que es más difícil te será para tu bien.
Saber que Dios oye nuestras oraciones (Salmo 40:1) puede ponernos ansiosos si su respuesta no llega rápido. Solemos preguntarnos si le importará lo que nos pasa. Sin embargo, la experiencia de Daniel nos recuerda que Dios obra a favor de aquellos que ama, aunque no podamos verlo (KO).

“Señor, ayúdame a confiar en tu cuidado por mí aunque no pueda verlo”.
Dios siempre está obrando a favor de su pueblo.

Tened buen ánimo!!

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández nació en San Martín, Perú. Estudió en la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL). Tuvo su Maestría en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala (SETECA). Obtuvo su Doctorado en Ministerio (DMin), en Dallas Theological Seminary, USA. Estudió Pedagogía en la Universidad Particular "Francisco Marroquín" de Guatemala. Ex Capellán de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL); Pastor y profesor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Lima, y Catedrático de la Universidad SEL, en la carrera de Ministerio Pastoral. Casado con Sara, tienen tres hijos, y tres nietos, con quienes comparten el ministerio, y con más de 40 años en el trabajo pastoral.