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La hermosura del quebrantamiento

La hermosura del quebrantamiento

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:17).

23 de Mayo: 2 Crónicas 13–14
Admiro a los recicladores que andan buscando objetos sucios, malogrados, rotos, para llevarlos a lugares especiales a fin de repararlos y hacer algo bonito y nuevo. Platos, tinajas, cerámicas rotas, fracturadas, sirven, porque se pueden reparar, y convertirse en objetos bellos, hermosos, y atractivos.

La Biblia enseña que Dios también valora nuestro quebrantamiento, cuando estamos enfermos, necesitados de Dios, frustrados, y arrepentidos del pecado que cometimos. Después de que David adulteró con Betsabé y tramó la muerte de su esposo, el profeta Natán lo confrontó y el rey se arrepintió. Su oración posterior nos permite vislumbrar lo que Dios desea cuando hemos pecado: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú” (Salmo 51:16-17).

Cuando nuestro corazón está quebrantado por un pecado, Dios lo repara con el perdón que nuestro Salvador nos ofreció en la cruz. Nos recibe con amor cuando nos humillamos y restaura nuestra relación con Él.
Cuando nuestro corazón está quebrantado ante una situación imposible para nosotros, Dios nos repara y nos llena de gracia y paz para recibir su bendición y sanidad del alma.

Cuando nuestro corazón está quebrantado ante una enfermedad que nosotros no podemos manejarlo, y ponemos nuestra mirada en el Invisible todopoderoso, Dios repara nuestra vida y nos llena de fe y optimismo para enfrentar la situación. Él sana nuestras enfermedades.
Cuando nuestro corazón está quebrantado ante las demandas de la vida, los conflictos de afuera, la crisis económica, la depresión que se avecina, Dios repara nuestra alma con su Paz y Amor, nos da fortaleza y conforta nuestra alma.
Cuando nuestro corazón está quebrantado ante una acusación del enemigo a través de las personas, Dios sale a nuestro favor, para hacernos justicia, de una manera que no nos imaginamos, y él puede sacarnos de la cárcel del temor, y del miedo, dándonos su luz y su salvación.

A Dios le gusta que nos quebrantemos, humillemos, delante de Él, y delante de los demás. Quebrantarnos significa que tengamos una actitud de humildad, de reconocimiento de nuestra indignidad, de que no somos nada, y que si no estamos permanecemos en Dios, menos podremos permanecer en nosotros mismos. “Separados de mí, nada podéis hacer” (Juan 15:5). Necesitamos un cambio de actitud en lo íntimo del espíritu. Necesitamos humillarnos delante de Dios. Necesitamos reconocer nuestra necesidad de Dios, y abandonarnos en Sus manos, confiando totalmente en Él como un niño.

¡Cuán misericordioso es Dios! Que hoy podamos apropiarnos de otra oración de la Escritura: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24) (jb).

“Padre, quiero alegrarte con mi corazón humilde y contrito”.
La tristeza piadosa abre paso al gozo.

Ten buen ánimo!!

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández nació en San Martín, Perú. Estudió en la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL). Tuvo su Maestría en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala (SETECA). Obtuvo su Doctorado en Ministerio (DMin), en Dallas Theological Seminary, USA. Estudió Pedagogía en la Universidad Particular "Francisco Marroquín" de Guatemala. Ex Capellán de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL); Pastor y profesor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Lima, y Catedrático de la Universidad SEL, en la carrera de Ministerio Pastoral. Casado con Sara, tienen tres hijos, y tres nietos, con quienes comparten el ministerio, y con más de 40 años en el trabajo pastoral.