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Why are there different views on the value of the Bible?

Invertir en cosas eternas

Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21).
Leer: Mateo 6:19-21

24 de Diciembre: 2 Reyes 17–18; Juan 3:19-36

Cuando era niño, me gustaba sentarme sobre el baúl grande de cedro de mamá. Allí, ella guardaba muchas cosas entre ellas nuestras ropas y las manualidades en crochet y bordadas de la abuela. Valoraba mucho el contenido del baúl, y confiaba en que el olor fuerte de la madera de cedro espantara las polillas, para que no destruyeran lo que estaba adentro. Cada vez que veo un baúl, recuerdo a mi mamá, cómo cocía nuestras ropas y las guardaba en el baúl.

La mayoría de las posesiones materiales pueden ser destruidas por los insectos o el moho, o alguien puede robarlas. Mateo 6 nos insta a enfocarnos especialmente en las cosas que tienen valor eterno. Cuando mi madre murió a los 68 años, no había acumulado muchas posesiones terrenales, pero me gusta pensar en lo que atesoró en el cielo (vv. 19-20).

Jesús no dice, como algunos han entendido equivocadamente: “No hagáis riquezas en la tierra“, como una orden de no ahorrar dinero. Los negocios del mundo pronto se detendrían si este fuera el caso. Lo que el creyente no debe hacer es acumular dinero para sí mismo, para su propio gozo y placer. Es el deseo de Dios que vayamos a un cielo ricamente amoblado con los materiales que hemos enviado de antemano. Hacer tesoros en el cielo significa realizar actos que promuevan al Reino de Dios.

Cristo es nuestro tesoro

Recuerdo cuánto mi mamá amaba a Dios y lo servía en silencio: cuidando fielmente a su familia, enseñando en la escuela dominical, siendo amiga de mujeres abandonadas por sus esposos, consolando a mujeres jóvenes que habían perdido a sus bebés. Y oraba… Después de perder la salud y quedar enferma, siguió amando a los demás y orando por ellos. Mi madre atesoró riquezas en el cielo, pues Cristo era su tesoro.

El dinero que tú das a la iglesia se convierte en almas redimidas y en la extensión del evangelio eterno. Cuanto más das más tienes. Una ofrenda para un siervo del Señor es olor grato y abundará en tu cuenta. Tus actos de devoción y servicio aquí, se convierten en tus tesoros en el cielo.

Cada vez que das al Señor, y al prójimo, estás ahorrando allí. Tus actos de bondad y misericordia a otros, tu crecimiento espiritual, el dinero ofrendado a la iglesia para la salvación de las almas o para construir el templo, todo esto forma parte de tu capital celestial.
Nuestro verdadero tesoro no es lo que acumulamos, sino en qué o quién invertimos nuestro tiempo y pasiones. ¿Qué estamos «atesorando» en el cielo sirviendo al Señor?

Señor, ayúdame a invertir mi vida en cosas eternas“.
Nuestra verdadera riqueza es lo que invertimos en la eternidad.

Ten buen ánimo!!

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández nació en San Martín, Perú. Estudió en la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL). Tuvo su Maestría en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala (SETECA). Obtuvo su Doctorado en Ministerio (DMin), en Dallas Theological Seminary, USA. Estudió Pedagogía en la Universidad Particular "Francisco Marroquín" de Guatemala. Ex Capellán de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL); Pastor y profesor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Lima, y Catedrático de la Universidad SEL, en la carrera de Ministerio Pastoral. Casado con Sara, tienen tres hijos, y tres nietos, con quienes comparten el ministerio, y con más de 40 años en el trabajo pastoral.