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Motivados por dios

Motivados por dios

“Incline nuestro corazón hacia él, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus decretos, los cuales mandó a nuestros padres” (1 Reyes 8:58).

5 de Junio: Nehemías 12–13.
¿Alguna vez te has levantado de la cama con un espíritu desmotivado? ¿Has perdido las ganas de vivir? ¿Has perdido la esperanza de triunfar? ¿Crees que la derrota va contigo?

Hoy día las empresas buscan “personas motivadas”. La palabra “motivado”, según el diccionario, se refiere a alguien determinado a triunfar. Incluso, en el campo de la alabanza a Dios, esperamos que el dirigente sea “persona motivada”. ¿Quién motiva al desmotivado? Es Dios. Un dirigente motivado es aquel que depende de Dios para dirigir las alabanzas y evita cualquiera manipulación humana. El desmotivado manipula, ordena, impone; pero el creyente motivado por Dios deja que Dios haga la obra a su manera, y su trabajo es para el Señor.
¿Es bueno ser una persona motivada? Hay una prueba que nunca falla: “hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). Muchas veces, obramos para alcanzar gloria personal. Hacemos las cosas para ser visto por otros.

Después del diluvio de la época de Noé, unas personas decidieron construir una torre para hacerse famosas y evitar ser esparcidas por el mundo (Génesis 11:4). Su motivación era incorrecta, porque no estaban obrando para glorificar a Dios.
En cambio, cuando el rey Salomón dedicó el arca del pacto y el templo recién edificado, declaró: “he edificado la casa al nombre del Señor” (1 Reyes 8:20). Después, oró: “Incline nuestro corazón hacia él, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos” (v. 58).

No hay mejor motivación que buscar agradar a Dios en todo lo que hacemos, sea pequeño o grande, sea en la iglesia o en la casa o en el trabajo. Personas motivadas hacen las cosas para triunfar en el Nombre del Señor. Hacen las cosas bien en la casa, atendiendo al esposo y a los hijos, cuidando de ellos; buscando el bienestar de la esposa, siendo considerado con ella en las demandas domésticas y sexuales. Sirven en la iglesia con todo el corazón, con humildad, sencillez, responsabilidad, y fidelidad. Su motivación es buscar la gloria de Dios.

El creyente motivado no mira a los hombres, sino a Dios. Tiene un concepto correcto de los siervos de Dios, que son solo instrumentos, colaboradores, servidores, nada. Pero sabe que Dios es todo. Que lo que convence a los hombres no son nuestras palabras, sino el poder del evangelio. Que el crecimiento es de Dios, y que él juzgará a los siervos no los hombres. Solo Dios puede motivar al desmotivado. Solo Dios puede hacernos más que vencedores. Solo Dios puede llevarnos en triunfo en Cristo Jesús. Solo Dios puede levantarnos cada mañana con una determinación a triunfar.

Cuando nuestro mayor deseo es glorificar a Dios y caminar en obediencia, nos transformamos en personas motivadas que buscan amar y servir a Jesús en el poder del Espíritu. Que nuestra oración haga eco de la de Salomón. Que sea “perfecto nuestro corazón para con el Señor nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos” (v. 61) (KO).

“Padre, dame el deseo de obedecerte y de hacer todo para tu gloria”.

Que todo lo que hagas sea para glorificar a Dios.

Ten buen ánimo!!

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández nació en San Martín, Perú. Estudió en la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL). Tuvo su Maestría en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala (SETECA). Obtuvo su Doctorado en Ministerio (DMin), en Dallas Theological Seminary, USA. Estudió Pedagogía en la Universidad Particular "Francisco Marroquín" de Guatemala. Ex Capellán de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL); Pastor y profesor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Lima, y Catedrático de la Universidad SEL, en la carrera de Ministerio Pastoral. Casado con Sara, tienen tres hijos, y tres nietos, con quienes comparten el ministerio, y con más de 40 años en el trabajo pastoral.