Palabrasbiblicas.net
Silencio, dios tiene el control

Silencio, dios tiene el control

“¿Hasta cuándo, oh Señor, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?” (Habacuc 1:2).
Leer: Habacuc 1:1-4; 2:20

8 de Junio: Ester 6–8; Hechos 6
¿Has llegado alguna vez a una aldea donde el alcalde vive como rey, y su gente en chozas?
Hubo un gran revuelo en la aldea al ver unos camiones de socorro que pasaban por el “camino” destrozado por la lluvia. De repente, el convoy divisó la casa del alcalde… aunque este vivía lujosamente en otra parte, mientras que a su pueblo le faltaban las cosas básicas para vivir.

Estos últimos años hemos visto y oído de muchos hombres que ocupan un puesto de liderazgo en la comunidad, viviendo de manera contraria a la realidad socio económica de la gente. Lujo versus pobreza. Gente que tiene todo, y muchos que no tienen nada; unos pocos que ganan una sobredosis de dinero, y muchos que ganan a penas lo básico. Si a ti te sobra algo, es porque al otro le falta. ¿Alguna vez te han despedido del trabajo, siendo diligente, sin darte explicaciones? O ¿has perdido tu puesto al salir de vacaciones? ¿Te oprimen en el trabajo y no te consideran? Cuánta gente hay hoy día que aumenta sus bienes de manera ilícita.

Esta clase de injusticia irritaba al profeta de Dios. Habacuc preguntó: “¿Hasta cuándo, oh Señor, clamaré, y no oirás?” (Habacuc 1:2). Sin embargo, Dios sí había escuchado, y respondió: “¡Ay del que aumenta lo que no es suyo…! […] ¡Ay del que obtiene ganancias ilícitas…!” (2:6, 9 LBLA). ¡El juicio se acercaba!

Aceptamos gustosos el juicio de Dios para los demás, pero, en Habacuc, hay un punto que nos hace detenernos: “el Señor está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra” (2:20). Toda la tierra. Los oprimidos y los opresores. A veces, la respuesta adecuada al aparente silencio de Dios es… ¡silencio!

¿Por qué silencio? Porque, con facilidad, olvidamos nuestra propia pobreza espiritual. El silencio nos permite reconocer nuestra maldad en presencia de un Dios santo.

El Salmista dijo: “Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia” (Salmo 103:6). Si esa justicia no llega todavía, debes estar en silencio. Dios tarda, pero no olvida. Dios te hará justicia a su tiempo y a su manera sea en tu personal, tu matrimonio o el trabajo, inclusive, en el campo ministerial y eclesiástico.
Si Dios te contesta con silencio, responda con otro silencio. El silencio de Dios, no es silencio, sino reflexión y espera. El silencio de Dios saca lo mejor de nosotros y muestra lo mejor de Dios: Él es justo, y tiene control de todo. Nada escapa a su voluntad. El nunca entra en crisis. Él reina. Y está reinando en tu situación.

Una vez dijo Dios: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10). Sí, Él es Dios. Tu parte es estar “quieto”. Ante el silencio de Dios la mejor actitud es la “quietud”. Estar quieto es buscar a Dios en silencio y esperar.
Esto vale no solo con las injusticias, sino también en las decisiones que vamos a tomar. Si a los esposos, a los dos, Dios no les ha dicho algo, deben esperar y estar quietos, o no será la voluntad de Dios. Un joven le dijo a una señorita: “Dios me dijo que tú serás mi esposa”. Ella le contestó: “A mí no me dijo nada”.

Podemos aprender a confiar en Dios, como Habacuc. No conocemos todos sus caminos, pero sí sabemos que Él es bueno. Nada escapa a su control y sus tiempos (TG).

“Señor, “aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer” Habacuc 3:2

Conoce el justo la causa de los pobres… Proverbios 29:7

Ten buen ánimo!!

 

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández nació en San Martín, Perú. Estudió en la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL). Tuvo su Maestría en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala (SETECA). Obtuvo su Doctorado en Ministerio (DMin), en Dallas Theological Seminary, USA. Estudió Pedagogía en la Universidad Particular "Francisco Marroquín" de Guatemala. Ex Capellán de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL); Pastor y profesor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Lima, y Catedrático de la Universidad SEL, en la carrera de Ministerio Pastoral. Casado con Sara, tienen tres hijos, y tres nietos, con quienes comparten el ministerio, y con más de 40 años en el trabajo pastoral.