Bienaventurados los que lloran

«Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.» (Mateo 5:4)

Este dicho de Jesús parece muy extraño. ¿Cómo puede el lamento conducir a la bendición? ¿No es el duelo exactamente lo contrario de la alegría y la bendición? El apóstol Pablo nos da una pista para entenderlo: «pero ahora me regocijo, no de que fueron entristecidos, sino de que fueron entristecidos para arrepentimiento;(…) porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación» (2 Corintios 7:9-10).

Estar de luto o afligido es reconocer tu desesperada situación espiritual. Si nos lamentamos porque perdimos la bendición y la aprobación de Dios, esto nos lleva al arrepentimiento. Y el arrepentimiento es el único camino para encontrar una vida nueva en Jesús, para recibir la vida eterna y la alegría por la fe en Él.

Visto desde esta perspectiva, el duelo es en efecto el único camino hacia la felicidad. Si no nos damos cuenta de lo desesperada que es nuestra vida sin la gracia de Dios, nunca le buscaremos.¿Estás de luto? Entonces eres bienaventurado, porque recibirás: «aceite de alegría en vez de luto,
Manto de alabanza en vez de espíritu abatido» (Isaías 61:3).

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