Dios es bueno, ¡Alabadle!

Why are there different views on the value of the Bible?

«Alabad al Señor, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia» (Salmo 136:1).

Leer: Salmo 136:1-1

28 de Diciembre: 1 Crónicas 1–3; Juan 5:25-47
Doy gracias a Dios por los salmos y por los que los escribieron. Cada autor ha escrito tomando en cuenta su experiencia con Dios, y resaltando algo de su carácter. Los salmos revelan la manera diferente cómo Dios obra en cada uno. ¿Has pensado alguna vez escribir tus propios salmos? Sería lindo que lo hagas y reveles cómo Dios está obrando en tu vida. Para mí, ¡Dios siempre ha sido bueno conmigo, muy bueno! He visto en mi vida las misericordias del Señor desde que soy hasta ahora. Lo he visto obrando en las diferentes facetas. Dios me bendijo abundantemente. Como en el Salmo 136, cada escrito revelaba la verdad de que la misericordia de Dios es para siempre.

Dios ha sido bueno y misericordioso conmigo en mi llamado y mi preparación teológica. Mis primeros cuatro años de teología en el Seminario estudié becado, posiblemente un misionero apasionado por Dios y su obra pagó mis estudios, don Cooper Battle. Los siguientes cuatro años de preparación en Guatemala, también estudié becado. Y para mi sorpresa mis estudios doctorales en el extranjero fueron becados. ¡Qué bueno ha sido Dios conmigo! ¡Cuánta misericordia! ¡Cuánto amor! Me uno al salmista: «Alabad al Señor, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia» (Salmo 136:1).

Todos tenemos una historia sobre la misericordia de Dios. Para algunos, nuestras experiencias pueden ser dramáticas o intensas; como sucedió con el escritor del Salmo 136, al relatar cómo había librado el Señor a su pueblo del cautiverio y derrotado a sus enemigos (vv. 10-15).
Otros, simplemente, quizá describan la maravillosa creación de Dios: «Al que hizo los cielos con entendimiento, […] extendió la tierra sobre las aguas, […] hizo las grandes lumbreras […]. El sol para que señorease en el día […]. La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche» (vv. 5-9).

Recordar quién es Dios y lo que ha hecho hace que broten alabanzas y acciones de gracias que lo glorifican. Entonces, ¡podemos «[hablar] entre [nosotros] con salmos, con himnos y cánticos espirituales» (Efesios 5:19) sobre la bondad del Señor cuya misericordia es para siempre.
La bondad del Señor y sus muchas misericordias deben llenar nuestro corazón de gozo y de continua alabanza. Deben impulsarnos a servirle de todo corazón. Deben llevarnos a compartir con otros su gran amor, y a agradarle. Deben motivarnos a buscarle en oración.

«Señor, gracias por bendecir mi vida».

El amor de Dios perdura por la eternidad.

Ten buen ánimo!!

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