El Señor es el único Dios

«Pero yo soy el Señorvuestro Dios de la tierra de Egipto; no conocéis más Dios que yo, y fuera de mí no hay salvador» (Oseas 13:4).

Dios ha rescatado a los israelitas de Egipto. Les ha llevado a la tierra prometida de Canaán. Se ha dado a conocer a los israelitas y ha hecho un pacto con ellos. Quiere ser su Dios. Pero una y otra vez, el pueblo abandona al Señor para adorar a otros dioses.

La Biblia está llena de advertencias proféticas contra esta práctica. Dios está profundamente afligido por la infidelidad de Israel. Les llama al arrepentimiento y amenaza con castigarles. Al final, el pueblo es incluso conducido al exilio porque no se vuelve al Señor.

En realidad, ése no es «el final». A pesar de la infidelidad de Israel y del juicio de Dios, Él mantiene su pacto. Promete: «sanaré su apostasía; los amaré libremente»(Os.14:4).

Tal vez tú también te hayas alejado del Señor. Si es así, la profecía de Oseas te insta a que te arrepientas y vuelvas.
No hay otro salvador, sólo hay un Dios. Tú sabes quién es: un Redentor, un Dios que salva. «¡Busca al Señor y vive!» (Am.5:6).

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