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Why are there different views on the value of the Bible?

La lengua, un fuego

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. […] está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo… (v. 6).
Leer: Santiago 3:1-12

21 de Diciembre: 2 Reyes 7–9; Juan 1:1-28
No era tan solo cruzar un río. Por ley, ningún general romano podía introducir sus tropas armadas en Roma. Por eso, cuando Julio César cruzó con su Legio xiii el río Rubicón para entrar en Italia, en el 49 a.C., se consideró un acto de traición. El impacto de su decisión fue irreversible, ya que le siguieron años de guerra civil. Aún hoy, la frase «cruzar el Rubicón» es una metáfora de «llegar a un punto donde no hay retorno».

A veces, podemos cruzar un Rubicón relacional con nuestras palabras. Una vez que las decimos, no se pueden volver atrás. O brindan ayuda y consuelo, o producen un daño tan irreversible como la marcha del César a Roma. Santiago ofrece otra descripción de las palabras, cuando dice: «la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno» (Santiago 3:6).

Santiago no dice que la lengua es como un fuego, sino que es un fuego. Enfatiza el carácter destructor de la lengua. Mucha gente está sentada moralmente, en las iglesias y afuera, en una silla de ruedas, hablando metafóricamente, porque fueron rebajadas por las palabras de alguien. La lengua es un mundo de maldad que está conectada con la iniquidad, aquello que es injusto y maligno en su carácter. La lengua es un mundo que se caracteriza por su injusticia. Cuando habla o construye o destruye. El cristiano la usa para animar y edificar.

La lengua es como la reina entre nuestros miembros. Es como si hubiese usurpado el trono a algún otro miembro. Es la contaminadora de todo el cuerpo. Pablo dice: “Desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros…(Efesios 4:25). Su obra es continua. No cesa de contaminar “todo el cuerpo”, toda la personalidad. Debemos controlar nuestra lengua o dejar que el Señor la controle. Antes de hablar, hagamos funcionar el motor del cerebro. Que tus labios hablen lo que glorifica a Dios y edifica al otro.

Si tememos haber cruzado el Rubicón contra alguien, podemos pedirle perdón a esa persona… y a Dios (Mateo 5:23-24; 1 Juan 1:9). Pero lo mejor es depender cada día del Espíritu de Dios, que nos dice: «Sea vuestra palabra siempre con gracia» (Colosenses 4:6), para no solo honrar al Señor, sino también edificar y alentar a quienes nos rodean.

“Señor, ayúdame a medir mis palabras hoy”.
Cuando las palabras se vuelven armas, los demás salen
heridos.

Ten buen ánimo!!

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández nació en San Martín, Perú. Estudió en la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL). Tuvo su Maestría en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala (SETECA). Obtuvo su Doctorado en Ministerio (DMin), en Dallas Theological Seminary, USA. Estudió Pedagogía en la Universidad Particular "Francisco Marroquín" de Guatemala. Ex Capellán de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL); Pastor y profesor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Lima, y Catedrático de la Universidad SEL, en la carrera de Ministerio Pastoral. Casado con Sara, tienen tres hijos, y tres nietos, con quienes comparten el ministerio, y con más de 40 años en el trabajo pastoral.