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Lo que Jesús critó en la cruz

Lo que Jesús critó en la cruz

Tu pregunta: ¿Por qué Jesús dice ‘Dios mío, Dios mío. Por qué me has abandonado’? (Mateo 27:46)

Jesús estaba citando el Salmo 22, que fue escrito por David. Este salmo es profético cuando se trata del sufrimiento de Jesús en la cruz. En el versículo 7, David escribe que ‘todos los que me ven, escarnecen de mí … menean sus cabezas’, que es exactamente lo que le pasó a Jesús: “Y los que pasaban, lo injuriaban, meneando la cabeza.” (Mateo 27:39).

Igual David

David también escribe sobre la división de sus vestidos (Salmo 22: 18), que es lo que ocurre con Jesús (Mateo 27:35); sobre las manos y los pies perforados (Salmo 22:16) y sobre el sufrimiento físico, que es con extraña precisión la descripción de lo que sucede con las personas que eran crucificados (Salmo 22:14, 15).

El sufrimiento de Jesús en la cruz

El sufrimiento de Jesús en la cruz conllevó el rechazo por parte de los hombres, la burla, la traición de los amigos (Mateo 26:49; 69-75) y el tormento físico intenso. Pero el sufrimiento más intenso vino sobre Jesús cuando fue separado de su Padre, a causa del castigo por el pecado que Jesús llevó en la cruz, a pesar de que Él mismo nunca había pecado (1 Pedro 2:22). Esta es la razón por la cual oímos su grito de angustia: Mi Dios, mi Dios, ¿por qué me has desamaparado? Durante esas horas oscuras, Dios se cubrió el rostro de su amado Hijo, porque el Hijo se hizo pecado por nosotros (2 Corintios 5:21)!

La victoria sobre el pecado

Para Jesús, era un hecho que Dios lo había abandonado. Pero así ocurrió que la victoria sobre el pecado podía ser ganada! Nunca más sus hijos deben pensar que Dios los ha abandonado. Romanos 8: 35,38,39 dice que sabemos que nada nos puede separar del amor de Dios: ya sea la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada, ni siquiera la muerte o la vida, los ángeles o los gobernantes! Podríamos pensar que cuando las cosas mencionadas en Romanos 8:35, 38,39 nos suceden, esto significa que Dios nos ha abandonado. Pero el sufrimiento no es una señal de haber sido abandonado por Dios; su amor es más fuerte que todo el sufrimiento porque Él está con nosotros en medio de ella. Esto es la diferencia entre el sufrimiento de Jesús en la cruz y el sufrimiento que podría ocurrir con nosotros: mientras que Jesús tuvo que soportar por Sí solo, separado de la comunión con su Padre, los hijos de Dios pueden tener la seguridad de su amor, incluso en medio de sufrimiento.

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