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Jesus become man

¿Por qué la encarnación de Jesús fue necesaria?

El apóstol Juan expresó una doctrina fundamental del cristianismo: “la Palabra se hizo carne” (Juan 1.14). Esta gran verdad muestra, el gran misterio, que la Segunda Persona de la Trinidad, es decir Dios Hijo, se encarnó o se hizo hombre, sin dejar su naturaleza divina. Pero, ¿por qué fue necesaria su encarnación?

Porque fue destinada antes de la fundación de mundo

El plan de redención, que Jesús viniera a rescatar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1.21), estuvo establecido desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1.3 – 10), por tanto, su encarnación estuvo determinada en la eternidad y se manifestó en el tiempo (1Pedro 1.20). Este plan redentor lo vemos desde el Edén (Génesis 3.15) pasando por la ley, los profetas, y los Salmos hasta llegar a su cumplimiento en Jesús (Lucas 24.44; Gálatas 3.16; 4.4).

Porque es el representante humano de todos los redimidos

Adán fue el representante de toda la humanidad y todos fuimos considerados pecadores cuando desobedeció al mandato de Dios; sin embargo, este “primer Adán” no tenía un fin en sí mismo, sino que apuntaba al “postrer Adán” (1Corintios 15. 45 – 47), es decir a Jesús, como el representante humano de toda la humanidad redimida (Efesios 1.22,23; Colosenses 1.24). Jesús cumplió su labor asignada en cada punto donde el “primer Adán” falló para redimir a su pueblo de sus pecados (Romanos 5.18 – 21).

Porque el hombre debía gobernar y sojuzgar la tierra

Moisés, al escribir Génesis 1 – 2, revela que Jehová Dios estaba creando su Reino en la tierra, por eso al ser humano lo hace a su “imagen y semejanza” otorgándole la responsabilidad de gobernar y sojuzgar la tierra (Génesis 1.26 – 28). Pero Adán pecó y no cumplió con el mandato. No obstante, una vez más, todo apuntaba al “postrer Adán”; cuando Dios Hijo se encarnó y obedeció al Padre adquirió el derecho de gobernar y sojuzgar la creación, siendo el primogénito de toda la creación, cumpliendo el propósito del hombre (Hebreo 2.7 – 9).

Porque es el mediador del Nuevo Pacto

En el Antiguo Pacto, la figura del mediador humano se escondía a través de los oficios de profetas (Deuteronomio 18:18-22; Isaías 1.2 – 20), sacerdotes (Éxodo 28.30; Levítico 8.8) y reyes (1Crónicas 21). Jesús cumplió la labor del perfecto y único mediador entre Dios y el hombre (1Timoteo 2.5). Él es, el mejor profeta, el perfecto sumo sacerdote y el único Rey, que obra como mediador de un nuevo pacto (Hebreos 8.6; 9.15; 12.24; 1Corintios 1.30), garantizando un mejor pacto por su muerte (Hebreos 7.22, 27).

Porque es el estándar de la verdadera humanidad

Para tener un conocimiento exacto del ser humano debemos recurrir a la persona de Jesús; pues, aunque fue tentado en todo, como hombre no conoció pecado (2Corintios 5.21; Juan 8.46), en Él está reflejada la imagen de Dios perfecta; no así la humanidad pecadora que mantiene la imagen, pero deteriorada e imperfecta. Por eso para todo cristiano, Él es nuestro ejemplo máximo de santidad (1Pedro 2.21) y también nuestra esperanza de ser conformados a su imagen (1Corintios 15.49).

Porque quiso habitar entre nosotros

Desde la eternidad, Dios determinó habitar con su pueblo para siempre, y así lo evidenció en el Jardín del Edén cuando habitó con Adán y Eva; pero, pecaron y fueron expulsados de su presencia. Antes de su expulsión, Dios prometió restaurar la comunión con su pueblo por medio de la simiente de la mujer (Génesis 3.15), desarrollándose progresivamente por medio del arca, el tabernáculo y el templo, teniendo su cumplimiento en la encarnación de Jesús, pues “tabernaculizó” entre nosotros (Juan 1.14), siendo Él la imagen del Padre (Juan 1.18).

Estos han sido algunos motivos que manifiestan la total importancia de la encarnación de Jesús como una gran verdad de la fe cristiana. Muchas veces hemos olvidado su humanidad por dar énfasis en su divinidad, sin embargo, ambas verdades son tan importantes y bases del cristianismo verdadero, porque todo aquel que niega que Jesús no vino en carne es anticristo, mentiroso y no es de Dios (leer 1Juan).

¡Gracias Dios por enviar a tu Hijo!

Giancarlos Ventura Gonzales

Giancarlos Ventura Gonzales

Nació en la ciudad de Trujillo - Perú, es miembro de la Asociación Evangélica en el Perú Norte, cursa estudios bíblicos en los Centros Teológicos Bautistas, cursa una certificación en ministerio de cristiano en el Seminario Teológico Birmingham; además es Bachiller en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Trujillo.