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Can a Christian be demon possessed?

¿Puede un cristiano ser poseído por un demonio?

Ser poseído por un demonio significa que un demonio tiene control directo sobre lo que uno hace o dice. Un claro ejemplo de esto se encuentra en Lucas 8. Allí leemos acerca de un hombre que vivía en tumbas y tenía fuerza no humana. Jesús ordenó a los muchos espíritus malignos que dejaran al hombre, y él se volvió normal.

Templo del Espíritu Santo

Cada creyente es un templo del Espíritu Santo. Somos propiedad de Dios. Por lo tanto, está claro que un demonio nunca puede adueñarse de nosotros o poseernos de esa manera. 1 Juan 4:10 enseña que «el que está dentro de ti (que es el Espíritu Santo) es mayor que el que está en el mundo» (que es el diablo). En nosotros está el Espíritu Santo. En el mundo está el diablo. Y porque el Espíritu Santo es mayor que el diablo, el diablo nunca puede entrar en nosotros para poseernos. Así que asegúrate de ser un hijo de Dios, y seguro que ningún demonio jamás podrá poseerte.

Enemigo peligroso

Esto no significa que el diablo no sea peligroso para los creyentes. Pablo nos dice que debemos ‘oponernos a los planes del diablo’ (Efesios 6:11). El diablo puede atacarnos tentándonos al pecado (véase también 1 Timoteo 3: 7). Pero la fe, la oración y la Palabra de Dios – estas son partes de lo que aquí se llama ‘la armadura de Dios’ – nos ayudarán a resistir los ataques del diablo. Y cuando nos resistimos, la Biblia nos promete que el diablo se dará por vencido: «Resistid al diablo, y huirá de vosotros» (Santiago 4:11).

Sin embargo, el diablo sigue siendo un enemigo peligroso. Hay pecados que dan al diablo un punto de apoyo en nuestra vida (Efesios 4:27). Si nos volvemos de Dios, el asimiento del diablo sobre nuestras vidas puede crecer. Por lo tanto, en el Padre Nuestro, oramos ‘líbranos del mal’ (Mateo 6:13), lo que probablemente significa ‘líbranos del malo’, es decir, satanás. Oramos por nosotros mismos y por otros que el diablo no tenga un lugar en nuestras vidas.

Liberar del mal

Así podemos orar para que Dios nos libere de los ataques del diablo. Sin embargo, es importante entender que estos ataques son acoso proveniente del exterior. Nuestro dueño y poseedor, que vive con su Espíritu Santo en nosotros, es Dios.

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