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¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?

¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?

¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad? En la mayoría de los países del norte esta pregunta es cada vez más una cuestión divisoria. Actualmente, denominaciones e iglesias en todo Estados Unidos y Europa se están dividiendo a causa de este problema. No solo la cuestión de la homosexualidad, sino de la autoridad de la Escritura, desde donde se deriva este asunto.

Unos años atrás, serví en un ministerio de jóvenes de una iglesia en la parte suroeste de Estados Unidos. La denominación en la que nuestra iglesia fue parte debatió si permitir pastores homosexuales y si los pastores podían realizar las ceremonias de bodas homosexuales o no.

Parecía que la denominación iba a permitir ambos, así que la iglesia me animó a hacer un panel abierto con los estudiantes. El panel abierto fue esclarecedor en cuanto al posible futuro del pensamiento evangélico. Estos fueron estudiantes que decían ser evangélicos, iban a la iglesia cada semana, amaban cantar canciones de alabanza, y querían ir en viajes misioneros (a Jamaica ¡por supuesto!)

Los dos temas que surgieron de nuestra conversación fue, en primer lugar, que en el pasado nuestros padres vivían en la ignorancia acerca de la homosexualidad por lo que fue, por tanto, condenada como errónea. Sin embargo, ahora vivimos en el día en que la ciencia ha demostrado que es una cuestión genética (no es una opción, sino la naturaleza) y por lo tanto no puede ser llamado un pecado. Segundo, pecar es solo hacer cosas que lastimen a otras personas. Cosas como el robo estarían típicamente mal (no siempre si hay un bien mayor), asesinar estaría mal, y tener sexo con cualquiera que quisieras estaría mal (pero está bien si amas a la persona).

Este segundo tema fue esclarecedor para mí. Me hizo pensar en cuanto me enseñó la Biblia y cuanto me enseñó la moralidad. Me di cuenta que la enseñanza moral que tenía deformó la definición del pecado. Esos son, de hecho, los pecados que se manifiestan debido a nuestro problema moral.

Nuestro pecado es que nos amamos más a nosotros mismos que a Dios. Nos queremos honrar a nosotros mismos más de lo que queremos honrar a Dios. Esta es la causa de nuestros pecados.

Creo que una vez que de verdad entendemos el segundo asunto podemos pensar más claramente sobre la cuestión de la homosexualidad. También si la homosexualidad es parte de la genética o una elección. Creo que la probable respuesta sea: ambas. En Romanos, Pablo escribe:
“Por lo cual, también los entregó Dios a la inmundicia, en los apetitos de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Del mismo modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.” Romanos 1 24:27

La verdad es que nuestra depravación es profunda. Creo que, en gran parte, la iglesia hoy tiene una concepción errónea de cuan profundo es nuestro pecado. Nuestro pecado ha corrompido todo. Lo notamos en este pasaje que dice: “Por lo cual, también los entregó Dios a la inmundicia” Yo creo que lo más probable es que nuestro pecado es tan profundo que mucha gente nace con una inclinación a la homosexualidad.

Mucha gente va a decir que si ese es de verdad el caso ¿cómo puede Dios llamarlo pecado? Él tiene que ser misericordioso con ellos y ellos deberían tener permitido disfrutar sus vidas porque Él los hizo así. Bueno, no del todo. Dios no los hizo así. Ellos son homosexuales debido al pecado. Más adelante en Romanos, Pablo escribe:
“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” Romanos 6 4:6

Gracias a lo que Cristo ha hecho por nosotros en la cruz, hay esperanza para todos los pecadores. Todos los días tengo que elegir a mirar a la cruz donde el Señor y Salvador condenó el pecado en su carne. A causa de su muerte y resurrección ya no estaríamos esclavizados por el pecado sino que andamos en novedad de vida.

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Eunice Burden

Eunice Burden

Eunice, viene del Reino Unido y ha trabajado en Tailandia por 25 años. En aquel periodo, junto a un colega local, escribieron un curriculum de 4 años para las escuelas dominicales y viajaron por todo el pais ofreciendo seminarios para profesores de escuela dominical. Ella regreso al Reino Unido por 8 años, ya que sintio que Dios la llamaba a regresar.