¿Qué es la salvación?

what is salvation?

La salvación es un término clave en la Biblia. En resumen, es la reversión del pecado. Mediante la muerte expiatoria de Jesús, las personas pueden ser salvadas de la culpa del pecado y liberadas de su poder destructivo.

¿Por qué necesitamos la salvación?

Los seres humanos tenemos un grave problema. Somos pecadores y nos enfrentamos a las consecuencias: corazones y mentes corrompidas, muerte física y, finalmente, muerte eterna. «Porque la paga del pecado es la muerte» (Romanos 6:23). Para resolver estos problemas, necesitamos la salvación.

A lo largo de la historia, la gente ha tratado de mejorar y ganar su propia salvación. Algunos trataron de vivir según leyes estrictas, otros hicieron penitencia haciendo peregrinaciones o castigándose. Pero todo esto es en vano: nadie puede salvarse a sí mismo (Romanos 3:20). Es imposible llegar a ser justos con Dios por nuestros propios medios. Necesitamos un Salvador.

¿Quién puede salvarnos?

Dios amó tanto al mundo, que Dios Hijo se hizo hombre para salvar al mundo (Juan 12:47). Él mismo no tenía pecado, pero cargó con el pecado de la humanidad (Romanos 5:21). Sufrió y murió en su lugar. Su muerte puede redimirnos de las transgresiones que cometimos (Hebreos 9:15). Por eso se le llama con razón «nuestro Salvador Cristo Jesús» (véase, por ejemplo, 2 Timoteo 1:10).

¿Cómo podemos salvarnos?

Quien cree en Jesucristo es justificado por su gracia como un don (Romanos 3:24, Efesios 2:8). «Todo el que invoque el nombre del Señor se salvará» (Romanos 10:13). No necesitamos aportar nada de nuestras propias buenas obras o de nuestra presunta justicia. Ser salvo no es un proceso difícil, sino que requiere el reconocimiento de nuestra propia incapacidad y la fe en Jesucristo para creer y recibir.

¿Qué significa ser salvado?

La salvación significa que la culpa de los creyentes es pagada por Jesús, y por lo tanto perdonada. Pero significa más. La salvación consiste en una nueva vida, en la liberación del poder del pecado (2 Pedro 2:9) y en una relación renovada con Dios. Los creyentes ya no son esclavos de Satanás, sino hijos de Dios. Esto lleva a la santificación, que significa parecerse cada vez más a la bondad de Dios, y por tanto parecerse cada vez menos a la maldad de Satanás. Lee por ejemplo Efesios 2:4-7, donde Pablo declara: «Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida junto con Cristo -por gracia habéis sido salvados- y nos resucitó con él y nos sentó con él en los lugares celestiales en Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las inconmensurables riquezas de su gracia en la bondad para con nosotros en Cristo Jesús».

La propia creación se salvará

La salvación tiene que ver tanto con nuestra situación actual (volver a estar bien con Dios, liberados del pecado) como con los tiempos venideros (estar en la presencia de Dios para siempre en la nueva tierra que Él creará, véase también Romanos 6:23). Porque, en última instancia, la creación misma será salvada de su esclavitud a la corrupción (Romanos 8:21), y «la muerte no será más, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor» (Apocalipsis 21:4).

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