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¿Qué significa "negarse a sí mismo"?

¿Qué significa “negarse a sí mismo”?

El evangelio de Marcos fue escrito, cuando los cristianos del primer siglo, en el imperio romano, estaban siendo perseguidos por Nerón e incluso echados a los leones por causa del cristianismo. Este evangelio fue de vital importancia y esperanza, pues estos cristianos se estaban negando a sí mismos y muriendo por la causa de Cristo. Así que mientras procuro explicarte Marcos 8.34 a la luz de su contexto te invito a que sigas la lectura con tu Biblia en Marcos 8.27 – 9.1.

Contexto literario

En la primera parte del evangelio (Marcos 1.1 – 8.26), observamos a Jesús proclamando el Reino de Dios a través de milagros, manifestando su autoridad de Cristo. En la segunda parte (Marcos 8.27 – hasta el final) vemos a Jesús marcando su camino de sufrimiento como el verdadero Cristo. Este evangelio expresa a Jesús como el Cristo sufriente y entorno a esto, se narra que Jesús salió junto a sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipo, y les preguntó ¿Quién dice la gente que soy yo? (Marcos 8.27)

Pedro reconoce al Cristo (Marcos 8.28 – 30)

Los discípulos respondieron que el pueblo lo consideraba como Juan el Bautista, Elías u otro profeta de Dios. Luego, Jesús volvió a preguntarles a ellos directamente “¿Quién dicen que soy?”; Pedro, como representante de los doce, afirmó “Tú eres el Cristo”, y estaban en lo cierto; sin embargo, tenían un pobre entendimiento sobre el Cristo y su obra que llevaría a cabo.

Por eso, Jesús mandó a que “no dijeran nada a nadie acerca de Él”, pues el concepto de “Cristo”, que tuvieron los discípulos, era de Él reinando sobre el pueblo de Israel, derrotando al imperio romano opresor; y no del verdadero Cristo que se negó a si mismo sufriendo la muerte de cruz.

Pedro reprende al Cristo sufriente (Marcos 8.31 – 33)

Jesús, con toda sinceridad, les explicó que el verdadero Cristo era aquel profetizado como despreciado, rechazado por los líderes judíos, que tenía que morir y resucitar al tercer día. Esto significó para Pedro, y para los apóstoles, el fracaso de todas sus aspiraciones respecto al Cristo triunfador y no sufriente.

Pedro amenazó a Jesús para que desista de su misión, evidenciando en su actitud una gran vergüenza hacia Jesús y hacia su inminente sufrimiento anunciado (Marcos 8.38). Jesús exhortó a Pedro, pues su comportamiento fue adverso a los planes de Dios; pues aun la mirada de los apóstoles estaba en lo material, en los posibles beneficios que recibirían por ser discípulos del “Cristo que derrotaría al imperio romano”.

Pedro exhortado a ser un discípulo sufriente (Marcos 8.34 – 9.1)

Jesús exclama a la multitud y a sus apóstoles que, si alguien quiere ser su discípulo y seguirlo entonces debe negarse a sí mismo y tomar su cruz.

¿Negarse a sí mismo?, esta frase tiene la connotación de renegar de sí mismo, renunciar a los propios deseos, objetivos personales, a toda ambición de poder, dominio, gloria humana y ponerse al servicio de los demás. Seguir a Jesús significa algo más que solo identificarse como su seguidor, es más bien someterse a Cristo como su esclavo. Los apóstoles aun no estaban preparados para esto y quedó evidenciado cuando lo abandonaron en vísperas de su muerte.

¿Tomar su cruz?, los romanos convirtieron la cruz en su forma favorita de ejecución para los más grandes criminales, su objetivo era causar la máxima tortura y la mayor humillación pública; por eso cuando Jesús dijo “tomarla” implicaba que la humillación y sufrimiento debía ser voluntaria. Los apóstoles aun no estaban preparados para aceptar terrible y vergonzosa humillación por la causa de Cristo y el evangelio.

El comportamiento temprano de los apóstoles, reveló la condición natural del ser humano, que por voluntad propia no queremos negarnos a nosotros mismos, ni cargar nuestra cruz. El egocentrismo es tan grande que solo manifiesta nuestra condición de pecadores; por eso necesitamos del Espíritu Santo para que transforme nuestro ser y nos haga más semejantes a Cristo, nuestro gran ejemplo de negación y humillación.

Después de Pentecostés los apóstoles no fueron los mismos, muchos se negaron a sí mismos y tomando su cruz murieron por la causa de Cristo. Pablo lo resumió en “para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1.21).

¡Señor que se haga tu voluntad!

Giancarlos Ventura Gonzales

Nació en la ciudad de Trujillo - Perú, es miembro de la Asociación Evangélica en el Perú Norte, cursa estudios bíblicos en los Centros Teológicos Bautistas, cursa una certificación en ministerio de cristiano en el Seminario Teológico Birmingham; además es Bachiller en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Trujillo.

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