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Why are there different views on the value of the Bible?

Todos unánimes juntos

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas” (Hechos 2:44).

Leer: Hechos 2:1-12, 42-47

30 de Diciembre: 1 Crónicas 10–12; Juan 6:45-71
Una niña de cinco años, tiene una manera interesante de jugar. Le encanta mezclar muñecas de diferentes clases para formar un grupo nuevo. En su imaginación, todas son iguales. Cree que son más felices si están juntas, a pesar de sus diferentes tamaños y formas. El salmista dijo: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Salmo 133:1).

Su creatividad me recuerda el propósito de Dios para la iglesia. En Pentecostés, Lucas nos dice: “Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo” (Hechos 2:5). Aunque procedían de diferentes culturas y hablaban distintos idiomas, la llegada del Espíritu Santo los hizo una nueva comunidad: la iglesia. Desde entonces, la muerte y resurrección de Cristo los unificaría en un cuerpo.

Jesús también reunió a sus discípulos. Si Él no lo hubiera hecho, lo más probable es que nunca se hubieran unido. Ahora, “como tres mil personas” (v. 41) se habían convertido en seguidores del Señor, y “tenían en común todas las cosas” (v. 44). Estaban dispuestos a compartir lo que tenían.

Lucas dijo que los primeros que creyeron en Cristo y que formarían la iglesia por primera vez tenían dos características: “estaban juntos y tenían en común todas las cosas” (Hechos 2:44). Ambas me gustan. “Estaban juntos”. ¿Tú asistes a la iglesia con regularidad para estar “juntos”? ¿Qué te estorba no hacerlo? El Señor dijo: “No dejando de congregarnos…” (Hebreos 10:25), por qué algunos, o muchos, no se congregan? ¡Cuánta bendición perdemos al no estar juntos!

No hay excusa porque Cristo derribó toda pared de separación, toda enemistad, y nos ha hecho cercanos, nos ha unido, por su muerte en la cruz (Efesios 2:13-15). El poder de la cruz puede más que nuestras diferencias. No te pierdas la bendición de estar “todos unánimes juntos” (Hechos 2:1); porque es allí que Dios envía “bendición y vida eterna” (Salmo 133:3).

El Espíritu Santo sigue cerrando las brechas entre grupos de personas. Tal vez no siempre nos llevemos bien ni nos entendamos. Pero, como creyentes en Cristo, nos pertenecemos unos a otros. Toma ahora la decisión de estar juntos en tu iglesia. Pida perdón al Señor por alejarte de ella.

Señor Jesús, gracias por morir por nosotros y unirnos en un cuerpo, tu iglesia.

El Espíritu Santo une a todos en un solo pronombre: “nosotros”.

Ten buen ánimo!!

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández Navarro

Lucas Grández nació en San Martín, Perú. Estudió en la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL). Tuvo su Maestría en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala (SETECA). Obtuvo su Doctorado en Ministerio (DMin), en Dallas Theological Seminary, USA. Estudió Pedagogía en la Universidad Particular "Francisco Marroquín" de Guatemala. Ex Capellán de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (USEL); Pastor y profesor de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Lima, y Catedrático de la Universidad SEL, en la carrera de Ministerio Pastoral. Casado con Sara, tienen tres hijos, y tres nietos, con quienes comparten el ministerio, y con más de 40 años en el trabajo pastoral.