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¿Cuál es la diferencia entre ser justo y ser santo?

¿Cuál es la diferencia entre ser justo y ser santo?

La respuesta corta es: somos justos porque Dios cuenta la bondad de Jesús en lugar de nuestros pecados cuando tenemos fe en Jesús. Estamos llegando a ser santos mientras obedecemos a Dios cada vez más en nuestras vidas.

Ser justo es ser aceptable para Dios. Noé es la primera persona en la Biblia que se llama justa: “Noé era un hombre justo, irreprensible en su generación. Noé caminó con Dios ” (Génesis 6: 9). Aquí vemos los dos aspectos de ser justos: hacer lo correcto (ser irreprensible) y tener una relación con Dios (caminar con Dios).

En el Antiguo Testamento esto suele estar relacionado con la ley de Dios. En el Salmo 1, la descripción del justo dice: “Su deleite está en la ley de Jehová”. La ley es acerca de lo que debes hacer. Pero hacer esto es una delicia, porque es la ley del Señor. De nuevo, hacer lo correcto y tener la relación correcta van cogidos de la mano.

En el análisis final, ser justo depende de la fe. Pablo enfatiza fuertemente esto en Romanos 3-5, y cita Génesis 15: 6 acerca de Abraham para probar su punto: “Y él creyó al SEÑOR, y Él lo contó por justicia” (Romanos 4:3).

Pues, como Pablo usa el término, ser justo no es basado en lo que hacemos, sino algo que recibimos cuando creemos en las promesas de Dios. A través de la fe en Jesús recibimos el perdón de los pecados y somos aceptables a Dios.

Ser santo significa ser puesto separado para Dios, o ser dedicado a Dios. Puede ser usado para objetos (un altar santo), tiempo (un día santo), o personas (un sacerdote santo). Todos los creyentes son separados para Dios, y por lo tanto son santos (o santificados, que tienen el mismo significado). Vemos esto, por ejemplo, en 1 Corintios 6:11: “Pero ustedes fueron lavados, ustedes fueron santificados, y fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios”.

Al mismo tiempo, hay también un sentido en el cual ser hecho santo no es un acontecimiento único, sino un proceso continuo. 1 Tesalonicenses 5:23 dice: “Ahora bien, el mismo Dios de paz os santifique por completo”. Cuando estamos viviendo con Dios, crecemos en la fe.

Más y más somos transformados en la semejanza de Jesús. Más y más mostramos el fruto del Espíritu Santo. De esta manera, somos hechos santos. Este proceso sólo será completo cuando estamos con Dios en el cielo.

Así que una manera de distinguir entre ser justo y ser santo es decir que somos justos, y estamos haciéndonos santos. Somos justos por medio de la fe en Cristo, y nos estamos volviendo santos a medida que crecemos en la fe en Cristo.

Hemos sido declarados justos por algo que sucedió fuera de nosotros: Cristo murió por nuestros pecados. Esta es la obra de Dios para nosotros. No estamos contribuyendo nada a eso.

Recibimos la bendición de justicia de Dios cuando creemos. Nos estamos convirtiendo en santos porque algo está sucediendo en nosotros: nos estamos volviendo más y más como Cristo. Esta es la obra de Dios en nosotros. Todavía es obra de Dios, pero estamos plenamente involucrados, lo estamos viviendo.

Marten Visser

Marten Visser

Marten Visser (1971) experimento el llamado de Dios para ser misionero cuando estaba en jardin infantil. Obtuvo su Master en Divinity, Master en Teologia en Misionologia, Master en Antropologia como tambien un PHD en Teologia. En 2000, se transformo en una misionero en plantacion de iglesia en Tailandia, con OMF, junto a su esposa Esther. En 2015 volvieron a Holanda, donde Marten fundo la organizacion misionera GlobalRize, y donde sirve como director de evangelismo.