¿Es pecado ver pornografia?

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La pornografía se practica desde hace siglos y la era digital la ha hecho más accesible que nunca. Para mucha gente, ver pornografía es totalmente normal. Pero «normal» y «correcto» son dos cosas diferentes. Este artículo intenta responder si ver pornografía está bien a los ojos de Dios, o si es un pecado que debemos evitar a toda costa. Además, describe algunos problemas graves causados por la pornografía y da algunos consejos para liberarse de esta adicción.

Tabla de contenidos
¿Ver pornografía es un pecado?
¿Qué problemas provoca?
¿Cómo puedo dejar de ver pornografía?
Para responder a esta pregunta, exploremos qué es la pornografía, qué es el pecado y cómo se conectan ambos

¿Qué es el pecado?
La Biblia da muchos ejemplos y definiciones de pecado. Una definición útil es que el pecado es cualquier decisión o comportamiento que nos aleja de la vida que Dios anhela que vivamos. Significa actuar en contra de su voluntad y, por tanto, alejarse de Él y de sus buenos planes para nosotros.

¿Qué es la pornografía?
El diccionario de Merriam-Webster define la pornografía como (trduccion en Espanol):

Películas, fotografías, revistas, etc., que muestran o describen personas desnudas o el sexo de forma muy abierta y directa con el fin de causar excitación sexual.

Esta es una descripción neutral y objetiva. No nos dice si la pornografía es buena o mala. Además, la Biblia no menciona la palabra «pornografía». Sin embargo, sí menciona la palabra griega de la que deriva: ‘porneia’. Esta palabra se refiere a la fornicación, la prostitución, el adulterio, la inmoralidad sexual y otras formas de suciedad y perversión. La otra parte de esta palabra, ‘graphe’, es la raíz griega de varias maneras de expresión, como la escritura y el dibujo. Por lo tanto, si queremos descubrir el punto de vista bíblico sobre la pornografía, tenemos que ver lo que dice sobre ‘porneia’.

¿Qué dice la Biblia sobre «porneia»?

La Biblia es muy clara al respecto:

  • «Pero entre vosotros no debe haber ni siquiera un indicio de inmoralidad sexual [porneia], ni de ningún tipo de impureza, ni de avaricia, porque esto es impropio del pueblo santo de Dios» (Efesios 5: 3).
  • «¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los inmorales sexuales [pornoi], ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los hombres que practican la homosexualidad, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios» (1 Corintios 6:9-10).
  • «Huyan de la inmoralidad sexual [porneia]. Cualquier otro pecado que una persona cometa está fuera del cuerpo, pero la persona sexualmente inmoral [porneuon] peca contra su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en vosotros, el cual tenéis de Dios?» (1 Corintios 6:18-19).
  • «Que el matrimonio se mantenga en honor entre todos, y que el lecho matrimonial no se manche, porque Dios juzgará a los inmorales [pornográficos] y adúlteros«. (Hebreos 13:4)
    La «porneia» es un pecado, excluye a las personas del Reino de Dios y, por lo tanto, los seguidores de Jesús deben mantenerse alejados de ella.

¿Por qué la Biblia condena la «porneia» con tanto énfasis?
La inmoralidad sexual va directamente en contra del plan de Dios para la sexualidad. Dios diseñó la sexualidad entre un hombre y una mujer dentro del matrimonio. Además, está directamente relacionada con la procreación de hijos. Por lo tanto, la sexualidad no es solamente una cuestión de lujuria, sino también de amor y procreación La relación amorosa entre marido y mujer es muy valiosa a los ojos de Dios.

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El apóstol Pablo dice incluso que el matrimonio refleja la relación entre Jesús y la iglesia: «Este misterio es profundo, y digo que se refiere a Cristo y a la iglesia» (Efesios 5:32, ver también los versículos 22-33). El matrimonio ha sido diseñado por Dios para reflejar a Cristo y la inmoralidad sexual daña esta representación sagrada

¿Y si solo estoy viendo pornografía, estoy realmente cometiendo una inmoralidad sexual?
Ver pornografía tiene que ver con la lujuria, no con tener relaciones sexuales. ¿No es esa una gran diferencia? Ciertamente, lo es, pero el problema es fundamentalmente el mismo. En el Antiguo Testamento, Dios le dijo al pueblo de Israel «No cometerás adulterio» (Éxodo 20:14). Jesús explicó que esta prohibición iba más allá de utilizar nuestro cuerpo de forma pecaminosa. Jesús dijo que la lujuria debe ser tomada tan seriamente como el acto de adulterio mismo: «Todo el que mira a una mujer con intención lujuriosa ya ha cometido adulterio con ella en su corazón» (Mateo 5:27-28). Un asunto del cuerpo siempre comienza con un asunto de la mente. Cuando cometemos «adulterio mental» o vemos pornografía, ya estamos sobrepasando las fronteras que Dios nos dio. Él nos llama a huir de toda tentación (sexual) (Mateo 26:41; 1 Corintios 7:1-3), y esto incluye la pornografía.

¿Ver pornografía es un pecado?
Ver porno no encaja en el concepto bíblico de tener sexo (que significa: matrimonio). La pornografía tiene que ver con la lujuria, con la utilización del cuerpo de alguien para excitarse. Saca el sexo del contexto del matrimonio para alimentar los «deseos de la carne», y para animarnos a desear y despersonalizar a los demás fuera del contexto matrimonio. Esto no tiene nada que ver con el propósito de Dios de la sexualidad como un acto de amor en el matrimonio. Por lo tanto, la Biblia dice que debemos alejarnos de la ‘porneia’, que incluye ver pornografía. Es claramente un pecado.

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¿Qué problemas provoca ver pornografía?
Observar pornografía tiene graves complicaciones y a continuación voy a enumerar seis ejemplos:

1. La pornografía está garantizada en dañar su matrimonio
La pornografía está garantizada en dañar su matrimonio (o, si no está casado actualmente, su capacidad para tener una relación matrimonial saludable). La pornografía despierta expectativas erróneas y exageradas, lo que lleva a una menor satisfacción en el rendimiento sexual, el afecto emocional y el aspecto físico de la pareja. Además, dado que el matrimonio está concebido como una relación exclusiva entre marido y mujer, no hay lugar para otros deseos sexuales, ni siquiera cuando «solo se observa». Esto perjudicará a su cónyuge, le hará sentirse como un segundón y abrirá una brecha en su matrimonio.

2. Conduce a percepciones distorsionadas sobre la sexualidad.
Por un lado, te hace ver las relaciones sin monogamia como un comportamiento normal y natural. Pero esto va más allá.

Para muchos menores hoy en día, la pornografía es su principal maestro en materia de educación sexual.

Dado que la agresión y el abuso son «normales» en casi todas las películas pornográficas (cada vez más en los últimos años), ¿qué enseña esto a los niños sobre las relaciones sexuales? Varios estudios demuestran que la pornografía refuerza la cosificación y la sexualización de las mujeres y los niños. Además, promueve la idea de que el sexo sin límites, la coacción y la violación son actos justificables. Esto tiene enormes consecuencias en el comportamiento real de las personas «en la vida real».

3. Afecta a la forma de ver a otras personas.
La pornografía te incita a ver a los hombres y a las mujeres como objetos de deseo en lugar de personas a las que hay que respetar y amar. La pornografía se infiltra en todos tus patrones de pensamiento y relaciones.

4. Incita a la autogratificación instantánea.
Ceder a este impulso conduce a una falta de capacidad para retrasar la gratificación, que es una habilidad muy útil en la vida. Los investigadores ven una fuerte relación entre ver porno con frecuencia y tener un rendimiento inferior en otras áreas de la vida.

5. Es altamente adictiva.
La pornografía lleva a un consumo excesivo de dopamina que se vuelve insaciable. Poco a poco las personas rebasan sus límites para conseguir el mismo nivel de excitación. Por lo tanto, esto conlleva a ver más porno, o porno aún más extremo. Este ciclo afecta al cerebro, como se observa en todos los tipos de adicción.

Para más información sobre este tema, vea esta charla:

Además, todas las adicciones impiden involucrarse plenamente en las relaciones, y que te conviertas en el hombre o la mujer que Dios creó para tu vida, lo que deber ser tu primer objetivo en la vida. Una adicción a la pornografía se apodera de tu vida, como lo experimentan actualmente miles de personas.

6. La pornografía puede producirse y distribuirse a costa de las personas (tráfico de personas)
Según las estadísticas proporcionadas por la organización Ojos con un Pacto (Covenant Eyes), 28, 258 usuarios ven pornografía cada segundo y se gastan 3,075,64 dólares en porno cada segundo en Internet. Estos altos índices de consumo significan una gran demanda de consumo.

A menudo, la pornografía se produce y distribuye a expensas de las personas, en contra de su voluntad. Esto es tráfico de personas. Tanto los adultos como los niños son víctimas en este caso. Cuando los menores participan en actividades sexuales comerciales, siempre se clasifica como trata de personas. En el caso de los adultos, es más difícil diferenciar el consentimiento de la coacción, pero también hay mucho engaño, presión y amenazas. No es aceptable abusar de otras personas de esa manera por placer. Para más información sobre este tema, puedes visitar el sitio web de Fight The New Drug.

¿Cómo puedo dejar de ver pornografía?
A muchas personas que ven regularmente porno, les gustaría dejarlo. Pero no es fácil. Aquí tienes seis consejos para dejar de ver porno.

1. Deja de consumirla por completo
La pornografía es un pecado, y tienes que dejarla por completo. No tiene sentido limitarse a reducir el consumo de pornografía. Eso no funcionará en primer lugar, y no resuelve el problema. Tienes que ser radical.

2. Busca ayuda
Si luchas contra la lujuria, la tentación, la pornografía o la adicción confía en alguien que conozcas y en quien confíes -talvez alguien de la iglesia. Pide ayuda y no luches por tú cuenta. Pide orientación y oración, y sé sincero sobre tus altibajos. Ponte en contacto con nosotros (a través del formulario de contacto, o del botón de chat en la esquina inferior derecha de la pantalla) si no tienes a nadie a quien acudir

3. Evita la tentación
La pornografía es fácilmente accesible y se tropieza fácilmente con ella, incluso cuando no se busca en lo absoluto.

Pero puedes tomar algunas medidas para protegerte.

Por ejemplo, muchas personas son especialmente vulnerables cuando están cansadas y solas, y pueden protegerse manteniendo los aparatos electrónicos fuera de su dormitorio. También puedes instalar un software para proteger tus dispositivos. (Por ejemplo, si utilizas un teléfono Android o el motor de búsqueda de Google, puedes utilizar «SafeSearch», que bloqueará todo el contenido sexualmente explícito. Los navegadores web como Firefox también ofrecen complementos para bloquear el porno, o ponte en contacto con tu proveedor de servicios de Internet para conocer el filtrado y los controles parentales que puedes poner en marcha para reducir las posibilidades de ver ese tipo de material). Tal vez tengas que eliminar las aplicaciones de las redes sociales si son una fuente personal de tentación. Esto puede ser un inconveniente, pero es como poner muros para protegerte. Conoce tus puntos débiles y evítalos.

4. Pídele fuerza a Dios 
Incluso cuando la tentación es fuerte, Dios es más poderoso. En 1 Corintios 10:13, el apóstol Pablo nos asegura: «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea la común de los hombres. Y Dios es fiel; no os dejará ser tentados más allá de lo que podéis soportar. Pero cuando seáis tentados, Él también os proporcionará una salida para que podáis soportarlo».

5. No dejes que la pornografía te aleje del Señor
Si estás tratando de dejar de ver pornografía y caes en la tentación, no dudes en confesar pronto este pecado a Dios. «Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9). El objetivo principal de Satanás es alejar a los creyentes de Dios. No cedas a la tentación de esconderte del Señor por la culpa y la vergüenza, sino derrama tu corazón ante Él.

6. Recuerda que Dios tiene algo mejor para ti
Dios nos diseñó para una verdadera intimidad. La pornografía es solamente un pobre sustituto de una relación de pacto de vida con un cónyuge. ¡No te conformes con menos que el ideal de Dios!

Conclusión:
La Biblia nos enseña que la pornografía es un pecado, ya que va en contra del propósito de Dios para la sexualidad. Además, ver pornografía tiene efectos devastadores en tu matrimonio, en tu visión de la sexualidad e incluso en tu cerebro, especialmente porque es altamente adictiva. Por lo tanto, debes alejarte completamente de ella. No dejes que la pornografía destruya tu vida y la de los demás.

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